El concepto de innovación debe su
etimología al latín, y se define según el Diccionario de la Real Academia
Española de dos modos. Por un lado, se considera innovar a alterar cualquier
cosa introduciéndole novedades. Las personas constantemente están innovando y probando alternativas para su
trabajo, estudio o en cualquier ámbito de la vida. Sin embargo, la acepción más
importante es la que tiene en el ámbito económico: acción de modificar un
producto para su introducción en el mercado. Lo fundamental de la innovación es
que toma todo lo ya existente y lo reconstruye, lo reorganiza o lo muda
agregándole algo nuevo.

Hablar de la Formación Docente y la
circulación del saber pedagógico implica para nosotros al menos dos dimensiones
de análisis que se complementan e interactúan entre sí. En primer lugar hacemos
referencia a la dimensión epistemológica que funda el estatuto del conocimiento
del cual se habla. Así aparecen en nuestra mirada un conjunto de
consideraciones tales como: a) la
Educación y la mirada del paradigma de la complejidad
que explica las relaciones entre campos de saberes y conocimientos que son
objeto de una mirada Inter., pluri y transdisciplinaria; b) la educación
mediante el conocimiento en el orden de pensar la circulación social del mismo
y la educabilidad y finalmente, c) la comprensión del conocimiento como bien
público a partir de las consideraciones entre lo público y la universalidad.
Esta dimensión con el ínter juego de consideraciones descriptas constituye el
nivel de fundamento esencial que da lugar a una instancia posterior de
aplicación y juego de estrategias en vistas a la conformación de redes
pedagógicas y de maestros como búsqueda de la equidad en la circulación del
conocimiento.
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